Estaba bañándome el otro día con agua fría en pleno invierno. El calentador estaba descompuesto y lo mas usual que suceda cuando se descompone un calentador es que uno se bañe con agua fría.
Recordaba yo un momento en el que estuve en la cárcel injustamente en una época veraniega de un calor insoportable. Esas noches fueron inolvidables: realmente estuve llorando en la litera, extrañando a mi esposa, a mis hijos, a mi madre... valoraba la lejanía y los extraños sucesos entre familias. Me cuidaba porque realmente estaba rodeado de verdaderos delincuentes.
Recordaba yo una escena de Naked Gun 33 1/3 en la cárcel, una escena en la regadera de Frank Drebin y los demás reos, en donde el actor estuvo a punto de ser penetrado sexualmente al agacharse a recoger el jabón. Este miedo me estuvo rondando en la cabeza al grado de dejarme de bañar por dos semanas.
En eso pensaba yo cuando el Diablo se me apareció en la cabecera de la cama, no me di cuenta cuando se encontraba postrado ante el crucifijo. Me pregunto:
- ¿Tienes miedo?
- Si...
El Diablo empezó a reír, a carcajearse hasta que cayo al suelo, entonces se levantó y me empezó a ver con una de esas miradas que lanzamos a las meretrices de las cantinas. Mi miedo empezó a crecer, al Diablo le empezó a crecer. De repente...
- ¡Ayyyyyyyyy! ¡Aahhhhhhh!
El Diablo empezó a gritar fuertemente, sus gritos infernales se escuchaban por las largas callejuelas de las azotehuelas de la prisión. Manuel alias “El Maldito” se despertó cuando escucho las voces del pequeño dialogo que entable con Satanás inicialmente, y al verle aquellas nalgas flácidas...
lunes, 4 de junio de 2007
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