martes, 12 de junio de 2007

En la prensa

El presidente de México iba a estar presente aquí en Minatitlán en su gira oficial por el sur de Veracruz. Iba inaugurar una serie de obras realizadas en distintos puntos de la ciudad. Hoy iba a ser un día jugoso para los periodistas, fotógrafos, camarógrafos, locutores, para en Mina en general.

La cita era a las 9:00 de la mañana en la calle Fco. Glez. Bocanegra, donde iba a inaugurar unas banquetas eléctricas que facilitarían a los vecinos el subir y bajar por esa pesada loma: era una obra post-modernista que con gran ilusión habían contribuido los vecinos. Después iría a la Col. Exaeropuerto a inaugurar un domo que cubría toda la colonia: así evitarían los calores que ahí se sufren porque además el domo estaría climatizado. Visitaría las oficinas de la nueva refinería ecológica que extraía escarabajos del suelo para refinar sus excrementos y convertirlos en combustible. Daría una conferencia en la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de Mina) y visitaría las comunidades afectadas por el huracán Tiburcio. Una gran gama de actividades debería cubrir el mandatario mexicano.

La prensa, lógico, iba estar presente en todos los eventos oficiales. La radio, la televisión por cable y estatal, los periódicos locales y regionales, y el infaltable Sotavento estaban haciendo una gran cobertura de todos los actos en donde el presidente estaba. Había un centenar de periodistas, así también estaban un centenar de agentes del Estado Mayor cuidando el frente y las espaldas del mandatario. Era un forcejeo increíble entre todos para poder estar cerca del presidente, preguntarle cosas, grabar sus opiniones, grabar las imágenes y tomar la foto... pero todo en franca pelea entre compatriotas del sistema y de la prensa.

Satanás estaba al pendiente de los asuntos de México. Le gustaba nuestro país, le agradaban los tacos, la cerveza, el tequila, las mujeres, los hombres, los homosexuales y la carne del guajolote en diciembre. También le gustaba la prensa: el cuarto de poder, entrevistar, tomarse la foto con los principales personalidades en materia de política, espectáculos, deporte, ambientalistas, etc. Esta era su oportunidad. Satanás se disfrazó de periodista.

- ¡Sr. Presidente! ¡Sr. Presidente! ¿me vendería usted su alma?
Los golpes y el arresto de los oficiales del prepotente Estado Mayor Presidencial no se hicieron esperar. Satanás jamás regreso a México a realizar una entrevista.

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