Había matado a Satanás. Le prepare un brebaje y lo engañe vilmente. Me sentía sola. Mi marido me había dejado por otra que ni conozco, mi hijo el mayor se corto las venas por escuchar tanto Radiohead y Nine Inche Nails, mi hija se convirtió en una puta, mi hijo el menor embarazo a su novia de doce años. Mi hermano se declaro homosexual después de haberlo ocultado mas de 30 años. Estaba cansada, deprimida... invoque al Diablo.
Cuando llegó me sonrío con su diabólica sonrisa. En realidad no estaba nada mal: todavía conservaba su belleza angelical, una mirada penetrante y unos labios pasionales de fuego. Era Satanás y estaba frente a mi dispuesto...
- ¡Hola!- le dije.
- ¿Para que me has invocado?- me pregunto muy serio.
- Me sentía sola... tu sabes... necesitaba un poco de compañía...
- ¿Compañía para que?
- Tu sabes... para EXO... Ji ji ji
Satanás no parecía entender mi frustrante desesperación. Estaba ansiosa por que alguien me tocara y me hiciera suya. Que me penetrara el agujero silencioso húmedo que necesitaba mezclar sus flujos con un cuerpo adecuado. “Mas sabe el Diablo por viejo que por Diablo” era una frase que recordaba...
- ¿Eres o te haces?- pregunté incrédula al ingenuo Diablo.
- ¿Soy o que?- me contesto Satanás.
- ¿Sabes para que te invoque, verdad?
- ¿Para venderme tu alma?
A la chingada con los refranes. Le dije que se sentara para no perder la cortesía. Le pregunte si no quería un poco de agua o vino: me pidió el agua. Entonces agarré el bálsamo que el cura me había regalado y lo serví en un vaso. Se lo ofrecí a este ingenuo Diablo y lo bebió. Murió envenenado al instante.
Ahora estoy en el manicomio. Nadie me cree que mate al Diablo, ni siquiera porque lo fui a confesar al Ministerio Público, el cadáver desapareció. Y a mí me trajeron para acá aún deseosa.
lunes, 4 de junio de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario