martes, 12 de junio de 2007

En el inicio de un talk-show

“Hasta en las mejores familias pueden ocurrir situaciones en que las cosas de la vida pasan desvirtuadas y salen a la luz de la televisión a red nacional, e incluso, a nivel internacional. Han pasado por Cristina, Marta Susana, Maria Laria, Geraldo, Laura en América, Sevcec, las distintas familias afectadas por situaciones que se convierten en un drama teatral... ¿Te cae, México? El y ella (los mexicanos), estamos en la moda de la ‘interactividad’ de la resolución de los problemas al instante”.

Satanás decía todo este discurso al empezar su talk-show transmitido desde la cadena infernal HELL-TV. Este programa era el de principal rating y el sostén vinculado al gran consorcio televisivo: era visto por mas de 20,000 millones de televidentes en todo el mundo en sus cinco continentes. Satanás era la estrella del momento: encima de Rocío por mas de 30 puntos.

México (en donde en alguna ocasión se criticó a este tipo de programas por su fuerte temática), ahora era la plataforma de lanzamiento para seudo-personajes de calaña urbana y “extras” de televisión llevados a los paneles por el desempleo de un régimen raquítico en ideas. Ahora la moral de aquel tiempo desapareció de repente al ver la cantidad de dólares que los anunciantes dejaban en las arcas de los empresarios televisivos y la enajenación que sedaba a la población en tiempos de “salida”.

En esta ocasión toda estaba listo: iluminadores, camarógrafos, público, ingenieros de audio, equipo de producción, el master-team, hasta Satanás mismo... pero existía un pequeño problema: no había tema. No había algo que conversar, no había panelistas, no había controversia, no existía la polémica, el morbo... a tan solo 10 minutos de empezar la transmisión (obviamente, el programa era en vivo, o como dicen los gachupines: en directo). Satanás sudaba por el nerviosismo, por la irresponsabilidad, por el descuido de no tener un tema justamente antes de empezar el programa, aunado a esto, los reflectores chorreaban un incandescente calor sobre los asistentes dentro del foro.

El programa comenzó...

Debido al calor que generaba el ambiente y a la falta de un tema, se mató un pájaro de dos tiros: se colocó un enorme ventilador en el panel frente al público para ventilar el foro y nos dispusimos a conocer la inexplicable vida de un aparato electrodoméstico gigante.

En la cantina

¿Alguna vez se ha preguntado usted como se vería Satanás ebrio? Yo nunca me lo había preguntado. Pero un día de esos (los menos inesperados) estábamos los amigos en el malecón disfrutando de las cervezas, de las mujeres que están en calidad de meseras, de la amena charla, de mis poemas y de las experiencias que nunca faltan por contarse. En esa cantina “maleconera” se disfrutaba también de ricas botanas de mariscos y carnes rojas. Se podía oler la brisa mezclada del río y la refinería.

Ya tarde, como a las 3:00 de la mañana, un inesperado inquilino de todos nosotros se apareció por la puerta: ¡Era el Diablo! ¡el Diablo en persona estaba en una cantina de Minatitlán! ¡Maldita sea! ¡Me estaba orinando del miedo! ¡Cruz! ¡Cruz! ¡que se vaya el Diablo y que venga Jesús!. Todos en la cantina estábamos estupefactos, los que pudieron salieron corriendo, los demás se escondían, las meseras se quedaron mudas, los que estaban tomados se les bajo de volada... yo, finalmente me oriné.

- Buenas noches- dijo el Diablo.

Silencio. Satanás comprendió que nadie le iba a ofrecer nada. Solo se dispuso a sentarse en la mesa cuatro y pidió con una seca voz:

- ¿Me traen una cerveza, por favor?

No recuerdo quien le llevó la cerveza que Satanás había pedido. Pero por si las dudas el dueño, quien estaba en la barra, dio órdenes de que le dejaran los cartones de medias que quedaban. Todos lo estábamos mirando asombrados de tenerlo en Mina y en una cantina “maleconera”.

Estuvo sentado por mucho rato, dando sorbos pequeños a la cerveza. Todos (incluyendo al dueño, al barman y las meseras) fuimos saliendo sigilosamente hacia nuestras respectivas casas y dejamos a aquel ente del mal solo.

Es por eso que nadie, ni yo que estuve ahí, ni siquiera los que se lo pregunten, han visto jamás al Diablo ebrio

En la prensa

El presidente de México iba a estar presente aquí en Minatitlán en su gira oficial por el sur de Veracruz. Iba inaugurar una serie de obras realizadas en distintos puntos de la ciudad. Hoy iba a ser un día jugoso para los periodistas, fotógrafos, camarógrafos, locutores, para en Mina en general.

La cita era a las 9:00 de la mañana en la calle Fco. Glez. Bocanegra, donde iba a inaugurar unas banquetas eléctricas que facilitarían a los vecinos el subir y bajar por esa pesada loma: era una obra post-modernista que con gran ilusión habían contribuido los vecinos. Después iría a la Col. Exaeropuerto a inaugurar un domo que cubría toda la colonia: así evitarían los calores que ahí se sufren porque además el domo estaría climatizado. Visitaría las oficinas de la nueva refinería ecológica que extraía escarabajos del suelo para refinar sus excrementos y convertirlos en combustible. Daría una conferencia en la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de Mina) y visitaría las comunidades afectadas por el huracán Tiburcio. Una gran gama de actividades debería cubrir el mandatario mexicano.

La prensa, lógico, iba estar presente en todos los eventos oficiales. La radio, la televisión por cable y estatal, los periódicos locales y regionales, y el infaltable Sotavento estaban haciendo una gran cobertura de todos los actos en donde el presidente estaba. Había un centenar de periodistas, así también estaban un centenar de agentes del Estado Mayor cuidando el frente y las espaldas del mandatario. Era un forcejeo increíble entre todos para poder estar cerca del presidente, preguntarle cosas, grabar sus opiniones, grabar las imágenes y tomar la foto... pero todo en franca pelea entre compatriotas del sistema y de la prensa.

Satanás estaba al pendiente de los asuntos de México. Le gustaba nuestro país, le agradaban los tacos, la cerveza, el tequila, las mujeres, los hombres, los homosexuales y la carne del guajolote en diciembre. También le gustaba la prensa: el cuarto de poder, entrevistar, tomarse la foto con los principales personalidades en materia de política, espectáculos, deporte, ambientalistas, etc. Esta era su oportunidad. Satanás se disfrazó de periodista.

- ¡Sr. Presidente! ¡Sr. Presidente! ¿me vendería usted su alma?
Los golpes y el arresto de los oficiales del prepotente Estado Mayor Presidencial no se hicieron esperar. Satanás jamás regreso a México a realizar una entrevista.

En la farándula

¡Una noche increíble! ¡Mas de 500,000 gentes reunidas en el estadio 18 de Marzo de Minatitlán, de las cuales 459,568 eran mujeres! ¡Una euforia, unos gritos femeninos, unos llantos, unos alaridos, brassieres por doquier! ¡Era el grupo de moda “Los Chavos de la Calle de Atrás”! ¡Su éxito “Lo quiero de esa manera” se escuchaba en las radios y televisoras de todo el país!

- ¡Kelasio, Babas, AZ, Nicolasito y Horacio D.! ¡¡¡AAAAAHHHHHHH!!!

Ni cuando vino Bronco estuvo tan repleto, menos con la Rockola, y ni se diga del Rolling TV. Era una impresionante masa femenina, con ciudadanas de las vecinas comunidades de Chinameca, Nanchital, Hidalgotitlán, Cosoleacaque, Jáltipan, Acayucan, Coatzacoalcos, Ixhuatlán del Sureste, Las Choapas, Agua Dulce, Oluta, Zaragoza, entre otras. Todo el sur de Veracruz estaba presente. Toda la crema y nata de la sociedad. Fue un gran esfuerzo traer a estos chicos desde el otro lado...

Las luces se apagaron. Los gritos no se hicieron esperar: ¡mas de medio millón de almas se unieron al unísono! De repente.... la cortina se abrió. Los gritos se elevaron al cielo... ¡ahí estaban todos, completitos! ¡Las 459,568 mujeres no lo podían creer! ¡Eran ellos! ¡Los Chavos de la Calle de Atrás!

- ¡Hellooooooooo, Minatitlán! ¡Hellooooooo, México!- gritó AZ.
- ¡I can’t fuckin’ believe it!- pensaba Kelasio.
- ¡Motherfucker!- dijo en voz baja Nicolasito.
- ¡Oh, man! I’m excited to be here- dijo el Babas agarrándose la ingle.
- ¡Let’s gonna fuck them! ¡I want theirs pussys!- gritó Horacio D.

Al ritmo de uno de sus grandes éxitos empezó la noche a florear. Los besos, los alaridos, los brassieres, las tangas, los deseos y las lágrimas empezaron a lanzarse hacia el escenario donde los cuerpos de Los Chavos de Atrás bailaban. Las niñas estaban idiotizadas, los homosexuales soñados, los machistas molestos, los paleteros y los que venden cacahuates estaban haciendo su agosto. Pero eso no era todo...

El “Diablo” Andrade representaba a estos chicos. Si recuerdan eran más de medio millón de almas las que estaban presentes. Las canciones tenían un mensaje subliminal que exhortaba a los presentes a que vendieran su alma. Este era un gran negocio. Un negocio del Diablo. Medio millón de almas para él.

En el lavadero

Dos comadres chismeaban en la azotehuela de un vulgar edificio que tenia pintada una Coca Cola en uno de sus costados. Era una época de verano con un sol excelente para poder lavar la ropa que se había acumulado durante la semana, un viento suave y frío para no sudar como un cansado y fatigado forastero, un mediodía excelente para chismear, para bañarse con la manguera en el patio, para echar la hueva, para escribir las breves reflexiones con el Diablo... un domingo de esos que gustan.

- ¡Comadre, que le cuento!
- ¡Dígame, comadrita! ¿qué le sucedió?
- ¡Pos no mas que agarré a mi viejo con la fichera del 6! ¡estaban aquí en la azotea haciendo sus cochinadas!- dijo la comadre entre triste y enojada.
- ¿Y que hizo, comadre?
- ¡Nada, me escondí detrás de los tinacos!
- ¡Comadre! ¡Pobrecita de usted! ¿qué le dijo a su marido?
- Nada, no le hablo desde esa vez que lo agarre. Pero esa maldita bruja me las va a pagar: le voy a hacer brujería.
- ¡Ay, comadre, no diga eso! ¡esas son cosas del Diablo!
- ¡No me importa comadre! ¡Esa pinche vieja me las va a pagar!

La comadre estaba realmente molesta. Después de un tormentoso matrimonio de 25 años... ¿que se podía esperar del marido infiel? ¿Qué se podía esperar de la bella prostituta que vivía en el 6? ¿Qué se podía esperar de una esposa fodonga y chismosa que chantajea? ¿Qué esperan ustedes?.

La comadre estaba haciendo su brujería, (en realidad en su vida había realizado un hechizo... ¡jamás hubo necesidad!). Había comprado un libro en el cual venían lo que parecían unos hechizos muy antiguos, algunos de ellos totalmente indescriptibles... El libro venia en un extraño lenguaje, no era zapoteca, azteca o ingles gavacho-pocho. Era un lenguaje antiguo.
Al leer aquel extraño libro e invocar las palabras de sus páginas, no sucedió nada... la bella prostituta seguía en el 6, su marido seguía con la prostituta... pero el Diablo de apareció y mato de un susto a la comadre.

¡Hasta que te encuentro, Mi querido Diario!- y el Diablo se marchó feliz.

En el lugar donde nadie sabe que se realiza un carnaval

Nada que ver con los majestuosos carnavales de Minatitlán, o de Mazatlán, el de Veracruz, el de Nueva Orleans, el de Venecia o el de Río de Janeiro. Este era un carnaval único, en un lugar que nadie conocía, donde nadie sabia que se hiciera un carnaval, donde los habitantes de esta villa lo realizan con los principios del verdadero carnaval: el desahogo y el frenesí, la locura y la perversión tomados de la mano. Solo las máscaras eran lo que ocultaban la identidad de todas las personas, de los habitantes desconocidos en esas fechas. El deseo corría y se estampaba en todas las paredes, hombres con mujeres y viceversa, mujeres con mujeres, hombres con hombres, humanos con animales y viceversa, humanos con bicicletas, etcétera.

Este era el requisito fundamental: la máscara, no de las que criticaba Octavio Paz... no. Esta era un tipo especial de máscara hecha con piel de cadáveres humanos, algo parecida a las que usa Lecter: realmente algo original para una máscara de carnaval.

Satanás se acerco acechando aquella orgía con música, alcohol, sexo. En el Infierno (ya lo hemos platicado antes) no hay nada: solo aburrición. En la tierra esta lo divino, en el cielo: lo impensable. Satanás sabía que la tierra tiene placeres de todo clase, y divagando por el sub-suelo se topo con este lugar impensable y divino. Por supuesto que le llamo la atención, y, ¡por supuesto!, se acerco a mezclarse en esa ensalada de lujuria.

¡Era tanto el frenesí! ¡no lo podía creer! ¡tomaba una mujer, tomaba otra, en el suelo... la bicicleta... una cabra, en una montañita humana, la cadenita, el trenecito... oral, de boca en boca, de miembro en miembro, de piernas en piernas... le agarraban un cuerno, le agarraban los dos... metía y sacaba mano... con la televisión, con la bailarina exótica, con el mesero, con el rubio que dirigía la orquesta... con todos, con nadie, solo! ¡Ríos de alcohol, cientos de cigarros cubanos, kilos de mota, miles de grapas y toneladas de Viagra!.

El resultado fue fatal para el Diablo: embarazado, una terrible cruda, dolores en todo el cuerpo, la cara y espalda desgarradas, desvelado, sucio, guacareado, pegajoso, golpeado, una terrible sed, un chupetón en el cuello, una mordida en una nalga... y un miembro hinchado de Viagra que no iba a dormir en mucho tiempo.

En el proceso de adelgazamiento

El Diablo ya estaba pasado de peso. Tenia una tremenda lonja que le colgaba desde el pecho hasta la cadera, un poco mas abajo. Como sabrán aquellos que estamos en estado de obesidad, Satanás tenia dificultad para orinar o para tener sexo, sus ojos tenían tiempo de no ver aquel inservible miembro perdido. La panza le estorbaba para todo: para correr, para rezar (porque el Diablo también reza antes de dormir), para escribir, para comer, para vender volovanes en el averno... le estorbaba para un sinfín de cosas.

Viendo la tele, Satanás vio un gracioso y orgulloso producto que encapsula los alimentos gracias a una fibra natural que encierra las grasas y hace que el cuerpo las deseche naturalmente, es decir: defecar grasita.

Desgraciadamente no había posibilidades de que la entrega a domicilio se realizara al Infierno, ya que cuando Satanás hablaba y daba sus datos, simplemente le colgaban pensando que era un bromista más haciendo burla del producto. Además de que no contaba con los recursos económicos necesarios para poder ir a Sanborn’s (esta temporada estuvo realmente jodida).

En la Hell’s Kitchen (como es mas ampliamente conocida), Satanás tenia una repisa con productos de limpieza realmente buenos, entre ellos un líquido destapacaños efectivo y muy oportuno para casos de fregaderos y WC’s tapados. Aunque este no encapsula los objetos extraños que tapan las tuberías, Satanás pensó que seria una sustancia con la cual se podría sustituir al producto orgulloso y gracioso aquel.

Equivocado, completamente equivocado su concepto e idea.

Satanás no era un nutriólogo experto, mucho menos aficionado, de hecho no sabía nada con respecto a dietas o a productos diseñados para adelgazar. Al cierre de esta historia, Satanás todavía estaba sumido en lo mas profundo del enojo y la impotencia, arrepintiéndose de la naturaleza de su ignorancia. Aunque aquel producto era eficiente y con un dulce sabor a azufre, en la taza del baño Satanás tiene 6 siglos arrepentido.

En el averno con Dalí

Una inmaculada concepción de tonos y figuras alucinantes... ¿LSD, quizá?, Con las pinturas de Dalí adornando los pasillos de la mente, todo es posible. Eres extraño al caminar y quisquilloso al hablar. Las piernas y la lengua se te traban: te quieres jalar las barbas de la inconciencia, pero no puedes ni siquiera jalarte los bigotes plegadizos que esconden tus delfines flotantes...

Con triángulos y rectángulos te veo callada al fondo del cuadro, de la figura mas cuadrada posible eres la más perfecta. Tus colores son psicodélicos. Eres un cubo de varios lados y una cuarta dimensión clara, porque la veo con tu sonrisa de cuadritos.

- ¡Ah, que bonitas son las noche con Dalí en el Averno!- pensaba el Diablo.
- También me gusta estar con usted.
- Todas estas obras hay que ponerlas en un museo.

En el Infierno no había museo alguno aún. En realidad era un laberinto eterno en donde las almas vagan por sus pasillos callados, sin gemir. Era la redundancia el castigo aquel en donde dar vueltas era lo menos impensable, era una aburrición total, eterna. Pasar por paredes y paredes y paredes vacías insolubles a los años. El castigo: el pesar de los siglos. Una ironía total: cuando estamos vivos queremos conservarnos siempre, intactos con los días, ser eternos jóvenes, sin saber que la eternidad sería nuestro pesar mas horrible. Sin saber que significa ser eterno.

Al cabo de un tiempo, El Diablo decidió hacer una exposición entre los pasillos del laberinto de la larga caminata. Los cuadros y fotografías estarían colgados de las inmensas paredes para hacer menos tedioso el paseo interminable aquél. El arte de Dalí, único en su clase y prestigio, podría ser la distracción que necesitaran las almas en el Averno para sentirse más seguras de sí mismas. El impresionismo, el cubismo, el dadaísmo y la extravagancia sugestiva del pintor catalán, sería el punto clave para la auto superación en contra de la confusión, la repetitividad, el cinismo. Lo gris de los muros se tornarían en una fragancia cálida, en un himen hermoso y puro. Una inspiración para seguir adelante o atrás o a la derecha o a la izquierda.

Lo único que hacían falta eran clavos.

En la mercadotecnia política

Diversas han sido las regalías que el Diablo no había recibido a costa de su imagen y mala fama. Por diversas partes había productos relacionados con su nombre (el jamón endiablado, por ejemplo) y acusaciones falsas en los que se comprometía su sagrado ente (“¡Me lleva el Diablo!”, otro ejemplo). Su nombre estaba siendo ocupado por una ambiciosa y perfecta mercadotecnia jamás hecha realidad... la ambición había alcanzado a Satanás y prefirió sentirse victima de una terrible propaganda y publicidad que perjudicaba a su ya de por si degradada imagen.

“No es posible que se este ocupando mi imagen y nombre en lugares con el único afán de venderme como a una prostituta” declaró el Diablo a los medios. “No cabe duda de que este es un complot político en contra mía encabezado por los integrantes subversivos del otro partido que buscan quedarse en el poder que nosotros, desde los tiempos de Plutarco, hemos administrado... ¡pero no los dejaremos!”

Por su parte, Mefistófeles, el abogado del Diablo, declaró que “...es indudable porque nadie quiere votar por el Infierno, con tanta mala propaganda que le dan los otros partidos”.

Con respecto a las regalías que pretende el Diablo recibir a costa de su imagen, se pretende lanzar una marca exclusiva en diferentes líneas. (Por citar alguna, Deportiva: superpatín endiablado; que buscara competir en contra del ya famoso Patín del Diablo). Esto se lograra en el tiempo necesario que le de al Diablo de planear e implantar su nueva propuesta mercantil y financiera, su nueva empresa.

“Es hora de renovarnos o quedarnos como estamos. La venta de almas han descendido debido a este complot que he sufrido. Pero demostraremos con nuestra experiencia que nuestro partido ha sido el único y el verdadero ante los embates de otros que han querido desestabilizarnos con acusaciones sin pruebas y justificación” puntualizó Don Satanás.

¡Es hora de un nuevo P. R. I.! ¡De un nuevo Partido Revolucionario Infernal!

Con respecto a las bardas pintadas con escudos y frases proselitistas, declaró:

- ¡¿Quien dice que no se puede?!

lunes, 4 de junio de 2007

En la universidad

Las horas libres... ¿quién como estudiante no desea unas horas libres? ¿quién de la facultad de comunicaciones le gustaría que el profesor de Teoría de la Comunicación no llegara? ¿quién como estudiante de la preparatoria suplicaba a los cielos que no se presentara, en ningún momento, el profesor de trigonometría?... adoramos las horas libres.

El Diablo quería disfrutar una de esas horas libres que se presentan oportunamente durante el lapso del día.

En la universidad, en esas horas libres puede suceder de todo. Algunas parejas se aman, algunos perezosos duermen, algunos desesperados se van, los que son poetas escriben o declaman, los estudiosos conservan la mirada en los libros, los flojos ni siquiera se inmutan si hubo clase o no (suerte, creo yo, de holgazán). Pasa de todo y, a veces, pasa algo.

En una de aquellas horas libres, el Diablo llego en forma de estudiante a sentarse en el escritorio que esta designado a los catedráticos. Empezó a observar fijamente a su alrededor, a buscar algo que pudiera imitar. Ser haragán, poeta, desesperado, perezoso... ser un estudiante en horas libres.

- ¡Ya sé!- pensó el Diablo maquiavélicamente- ¡Voy a cantar una canción! ¿Cuál estará en boga?... ¡Ah, ya sé!... la de Shakira...

Silencio.

- ¡Maldita sea! ¡no me la sé....!

En realidad el Diablo no se sabía canción alguna... estar apartado de los hit-parade era un pecado dentro de una universidad, era estar apartado de la sociedad, de la vida misma y de la onda. Fuera Shakira, Maná o Ricky Martin, lo primordial era estar en contacto con la masa, con el gusto plástico o con la estética visual exagerada. Todavía faltaba una clase de semiótica pesada que tenía mucho que ver con los filmes de Scorcese y el escape era platicar de Derbez o de los Backstreet Boys con los compañeros de salón para ignorar a la bella profesora Kena.

- ¡Me largo... la vida de universitario es difícil!

Y el Diablo desertó.

En la tiendita de la esquina

En diversas ocasiones, en la tiendita de la esquina, se juntaba un circulo de intelectuales bolilleros a hablar de cosas triviales y de leve importancia. Las pláticas eran desde la política económica del Lic. Fox hasta la el existencialismo de Emmanuel Kant. Los bolilleros acostumbraban llegar a este lugar a descansar por unos momentos después de haber recorrido varias colonias y de gritar “iiiilllllOOOOOOOOO” y “Pan de ‘lcEEEEEEE”. El trabajo del bolillero es realmente arduo y cansado, es una suma de esfuerzos increíble... ¡admirables los bolilleros!

En una de esas ocasiones (y después de haber observado por mucho tiempo), Satanás decidió acercarse a charlar amenamente con aquel grupo de bolilleros. Eran tantas sus ansias que decidió por fin tener un acercamiento en plan de amistad con los mortales. Satanás se acercó en forma de un novato bolillero.

- ¿Qué tal?- dijo el falso bolillero -¿cómo les ha ido?
- ¡Bien, compañero, gracias a Dios!

El Diablo sintió punzadas en el pecho al escuchar aquel cliché.

- Eres nuevo por aquí, ¿verdad? No te habíamos visto por estos lares.
- ¡Si, así es!- dijo el diabólico bolillero - ¿Me regalan un alita?
- ¡Ora! Allí hay una chibola, si quieres.
-
El Diablo estaba feliz. Estaba siendo aceptado en un circulo de amigos intelectuales. ¡Convivía con ellos! ¡Realmente estaba feliz!. Era un día de los pocos que tiene el Diablo para disfrutar de la felicidad, de la amistad, de la charla, de los amigos.

- Hoy hablemos de Dios...- dijo el bolillero mas viejo.
- Estamos de acuerdo...- dijeron los demás bolilleros.

Las miradas voltearon a ver al nuevo y diabólico bolillero esperando en él un consentimiento y una aceptación del tema de charla.

El Diablo se fue a pregonar sus panes y no regreso más a la tiendita de la esquina a platicar con aquel grupo de intelectuales bolilleros.

En la literatura

Me atropellaron. Caminaba pensativo en Karla cuando atravesé el Bulevar Institutos Tecnológicos sin fijarme en la circulación vehicular. Un camión de redila fue suficiente para arrojarme lejos de mi pensamiento, lejos de Karla, lejos de la vida.

Después de tanto haber insultado a Dios, lo más lógico era que no tenía pase automático de acceso para el helicón. Me había portado tan lacra en las iglesias y con los Testigos de Jehová que no merecía ni siquiera tocar la puerta de San Pedro.

- ¡Me vale madres!- pensé cuando descendía al averno.

Después de todo, nunca creí en el Paraíso, ni en la vida eterna, ni en los Reyes Magos, ni en la Divina Trinidad, ni en la virginidad de María... y mucho menos en Dios. En realidad nunca tuve que preocuparme por ninguna religión... pero si le tenía miedo al Diablo. Desde chavito tenía miedo de que estuviera escondido debajo de mi cama, en mi closet. Tenía pesadillas con él y saltaba de la cama para ir corriendo a los brazos de aquella mi desvelada madre.

Llegué al infierno.

Estaba Satanás sentado en su escritorio, pensativo. Parecía que trataba de resolver algo. En su mano izquierda (supe al fin que era zurdo) tenía un lápiz, con su mano derecha sostenía su barbilla en actitud intelectual, en pose pensativa. Parecía pensar en algo, en nada, en todo. En la mesa: una hoja blanca de papel.

Cuando llegué a su lado, vi de reojo el nulo contenido de la hoja, a excepción de un pequeño título que estaba en el encabezado. Decía algo que me causo risa: “POEMA DE AMOR”.

Empecé a carcajearme. Nunca pensé que el Diablo escribiera estas tonterías. No aguante las ganas y le pregunté:

- Disculpe Don Satanás, ¿qué escribe?
- Un poema de amor- me dijo desilusionado.
- ¿Y porque no ha empezado?
- Porque nunca he tenido musa- y se soltó a llorar.

En la inconsciencia

Había matado a Satanás. Le prepare un brebaje y lo engañe vilmente. Me sentía sola. Mi marido me había dejado por otra que ni conozco, mi hijo el mayor se corto las venas por escuchar tanto Radiohead y Nine Inche Nails, mi hija se convirtió en una puta, mi hijo el menor embarazo a su novia de doce años. Mi hermano se declaro homosexual después de haberlo ocultado mas de 30 años. Estaba cansada, deprimida... invoque al Diablo.

Cuando llegó me sonrío con su diabólica sonrisa. En realidad no estaba nada mal: todavía conservaba su belleza angelical, una mirada penetrante y unos labios pasionales de fuego. Era Satanás y estaba frente a mi dispuesto...

- ¡Hola!- le dije.
- ¿Para que me has invocado?- me pregunto muy serio.
- Me sentía sola... tu sabes... necesitaba un poco de compañía...
- ¿Compañía para que?
- Tu sabes... para EXO... Ji ji ji

Satanás no parecía entender mi frustrante desesperación. Estaba ansiosa por que alguien me tocara y me hiciera suya. Que me penetrara el agujero silencioso húmedo que necesitaba mezclar sus flujos con un cuerpo adecuado. “Mas sabe el Diablo por viejo que por Diablo” era una frase que recordaba...

- ¿Eres o te haces?- pregunté incrédula al ingenuo Diablo.
- ¿Soy o que?- me contesto Satanás.
- ¿Sabes para que te invoque, verdad?
- ¿Para venderme tu alma?

A la chingada con los refranes. Le dije que se sentara para no perder la cortesía. Le pregunte si no quería un poco de agua o vino: me pidió el agua. Entonces agarré el bálsamo que el cura me había regalado y lo serví en un vaso. Se lo ofrecí a este ingenuo Diablo y lo bebió. Murió envenenado al instante.

Ahora estoy en el manicomio. Nadie me cree que mate al Diablo, ni siquiera porque lo fui a confesar al Ministerio Público, el cadáver desapareció. Y a mí me trajeron para acá aún deseosa.

En la clase de español

Estaba sentadito en mi pupitre tomando mi clasecita de español con mi maestrita Sarita. Nos enseño los sinónimos. La maestrita empezó a dictarnos unas palabritas a las cuales teníamos que buscarle otra. Un sinónimo.

Frente a mí estaba sentada la maestrita. Para mí era inmensa verla con sus larguitas y delgaditas piernas. Desde donde estaba sentadito me parecía verla como en sueñito llamando mi nombrecito: “Satanacito... Satanacito... ven a mí... quiero darte un besito”. Pero, estaba lastimándome la cosita esa que tengo entre mis piernitas. Mas de repente sentí que ya no aguantaba, que iba a hacerme pipí de la emoción. Me lo arranqué...

Lo tenía en la mano, estaba frío, cercenado e inmóvil... lo tenía en la manita y la maestrita me volteó a ver cuando tenia la cosita en mi mano. Sonrió con esa sonrisita de metal que tiene.

Me moría de la penita.

La maestra Sarita se levantó del escritorio... “¿Qué pasa, Satanacito? ¿Qué tienes en tu manita?”

- Nada...
- A ver... que tiene ese pequeño diablillo en sus manitas
- No tengo nada, maestra, solo mugre y plastilina.
- A ver... enséñame tus manitas, Satanacito.
- ¡NO!

La maestra Sarita se enojo.

- ¡Satanás, enséñame lo que tienes en las manos!
- Pero... maestra...
- ¡Satanás! ¡en este momento!

Se lo enseñe, le enseñé mi cosita. Me moría de la penita.

- ¡Te lo arrancaste!- grito la maestra.
- Si... el cierre me lastimaba y me lo arranqué del pantalón.

En el 2000

“Se dice por ahí que en 2000 el Diablo renacerá y aparecerá El Cristo por segunda vez. No se si es cierto, porque muchas han sido las veces en que se anuncia en una fecha específica la llegada del Cristo o del nacimiento del Anticristo”, meditaba Satanás.

En eso pensaba el Diablo cuando me aparecí cerca del callejón en donde él meditaba. Me espanté (lógico) al verlo de frente. Primero vi sus alas y sus largos cabellos de ex-ángel, después su mirada angelical desviada, su cuerpo hermoso celestial renunciado, lo vi desnudo, sin sexo...

- ¿Vendrá otro Diablo a reemplazarme? ¿A quién mas van a correr de allá? ¿Será que haya una revolución nueva contra aquel Señor?

...yo seguía caminando sigilosamente, pegado a la pared y con los ojos asombrados. No podía creer lo que tenía enfrente “¡Era el mismísimo Diablo!” pensé y no me había visto aún. Al pasar por enfrente de él, cerré los ojos y me puse a rezar un Padrenuestro:

- ¡Padrenuestro que estas en cielo....!

“Yo, El Diablo, realmente estoy preocupado. Todos estos siglos he sido el rey de los Infiernos, he dominado los valles de la muerte, la violencia, la pobreza, las tentaciones, la lujuria, la soberbia, el PRI, el PAN, la cámara de diputados y a Rius. Yo soy el único Diablo que ha habido y habrá. No se porqué chingaos me enviarían un reemplazo...”

....al terminar mi rezo, vi que el Diablo me era indiferente.

En la reflexión de un mediocre

Estaba en lo cierto. Pemex esta de acuerdo con el gobierno al igual que Televisa y TV Azteca. Zedillo estaba manipulado por el gobierno de Gortari. El sindicato de la Sección 10 estaba de acuerdo con las autoridades de la paraestatal. La delegación de Tránsito recibe una lana de los taxistas y microbuseros Los políticos no sirven para nada y ganan mucho dinero. Cárdenas no llego a ser Presidente de la República y Fox ganó las elecciones. El Señor de las Telenovelas murió de SIDA y se descubrió que era homosexual y le gustaban los niños de 15 años. A Caro Quintero lo hicieron Senador por Sinaloa. Mayito era inocente (este confesó que Paco pretendía a su esposa). El Sub-comandante Marcos volvió a las montañas. El Mosh era un niño huevón, mimado y riquillo que pretendía alargar unas vacaciones estudiantiles con la dichosa huelga, además de ser sobrino de Carlos Imaz. El PRD patrocinó la huelga de la UNAM. Por fin Cuba fue libre: Fidel ha muerto, y los pobrecitos millonarios capitalistas que escaparon de Cuba regresaron a hacer “Disneycuba, la Isla de los Sueños”. El América ya ganó su primer campeonato en mas de 20 años. A Salinas lo internaron en una clínica de Irlanda víctima de un infarto... y todo por saber que lo habían declarado culpable de la muerte de Colosio. El Divino y la bancada regresaron a México absueltos de todos los cargos. Miguel Alemán compró Veracruz. La UGM seguirá jodida. Karla sigue dándome vueltas al asunto El Filiberto se casó por buey. El Armando sigue en la Xalapa. Luis Chávez seguirá deprimido por lo de su divorcio. Pablo Pavón es dueño de Mina. El abuelo ya no va al Café. El Arqui monopolizó todos los avalúos. El Ricardo: embarazando a cuanta vieja se le pone. Mi mamá sigue igual de histérica, mi hermana igual de gorda...

- ¡Maldito mediocre!- me dijo.

Y el Diablo se fue enojado.

En la sala de televisión

- ¡Pokemón! ¡Pokemón!
- ¡Vaya fastidio!- pensé.

Mis hijos sintonizaron el televisor en el canal 5, y empezaron a quedarse inmóviles, asombrados de las luces y de las piruetas que realizaban los monos de colores. Era increíble... todo el día, lo único que uno como adulto quiere es descansar, reposar después de un arduo día de trabajo... mas sin embargo, al regresar a la casa, me topé con una serie de ruidos que me mantienen sonámbulo todo el día en mi humilde hogar. Los niños en una casa siempre serán un caso especial.

Pero ya estaba harto, ya no soportaba ver como mis hijos se idiotizaban ante tal descaro de mercadotecnia y publicidad yanqui-japonesa. Harto de que los tenía que separar cada vez que se peleaban Pikachu y Riachu. Harto de las estúpidas bromas que me contaban mis hijos y que aprendían de los personajes antagónicos pseudocomediantes de baja estofa. Estaba harto de todo.

Me senté con ellos a ver la tele y a ver el circo de luces y colores de los Pokemón. Fue entonces que lo invoqué... invoqué a al Diablo, le pedí que se apareciera en el momento, que apareciera repentinamente...

- ¿Me llamabas?
- Pues... si, realmente... necesito que desaparezcas a alguien.
- ¡Claro! ¿a quién?
- A ellos...- señale al televisor.
- ¡Pokemón!- grito Satanás lleno de júbilo.

Estaba que me llevaba la chingada. Estaba sentado en la sala del televisor frente al aparato, viendo Pokemón con mis hijos... y con el Diablo fanático de las series animadas del canal 5.

En la prisión

Estaba bañándome el otro día con agua fría en pleno invierno. El calentador estaba descompuesto y lo mas usual que suceda cuando se descompone un calentador es que uno se bañe con agua fría.

Recordaba yo un momento en el que estuve en la cárcel injustamente en una época veraniega de un calor insoportable. Esas noches fueron inolvidables: realmente estuve llorando en la litera, extrañando a mi esposa, a mis hijos, a mi madre... valoraba la lejanía y los extraños sucesos entre familias. Me cuidaba porque realmente estaba rodeado de verdaderos delincuentes.

Recordaba yo una escena de Naked Gun 33 1/3 en la cárcel, una escena en la regadera de Frank Drebin y los demás reos, en donde el actor estuvo a punto de ser penetrado sexualmente al agacharse a recoger el jabón. Este miedo me estuvo rondando en la cabeza al grado de dejarme de bañar por dos semanas.
En eso pensaba yo cuando el Diablo se me apareció en la cabecera de la cama, no me di cuenta cuando se encontraba postrado ante el crucifijo. Me pregunto:

- ¿Tienes miedo?
- Si...

El Diablo empezó a reír, a carcajearse hasta que cayo al suelo, entonces se levantó y me empezó a ver con una de esas miradas que lanzamos a las meretrices de las cantinas. Mi miedo empezó a crecer, al Diablo le empezó a crecer. De repente...

- ¡Ayyyyyyyyy! ¡Aahhhhhhh!

El Diablo empezó a gritar fuertemente, sus gritos infernales se escuchaban por las largas callejuelas de las azotehuelas de la prisión. Manuel alias “El Maldito” se despertó cuando escucho las voces del pequeño dialogo que entable con Satanás inicialmente, y al verle aquellas nalgas flácidas...

sábado, 2 de junio de 2007

En la cama

Era hermosa, casi perfecta antes de que la descubriera. La encontré en el muelle con un cigarro en la mano izquierda y una sonrisa en la boca. La abordé.

Platicamos unos minutos, caminamos unos mas y entramos al hotel. Esa figura pálida danzante iba ante mí, caminando por los pasillos sucios de aquel hotel barato... parecía pensante, irradiaba un flaqueza espiritual y una algarabía de ensueño. Volteaba a verme y me sonreía: me incitaba con sus caderas ondulantes. Estaba estupefacto.

Entramos a la habitación, ella se sentó en la cama y yo fui a orinar al baño para prevenir futuros accidentes. Salí emocionado, dispuesto a mostrar mi hombría. Ella con su dedo anular me pedía que me acercara, mientras sus labios humedecía con su lengua de fuego. Mas de repente... salté sobre ella y la empecé a notar incomoda, mis brazos la apresaban y ella trataba de liberarse, rehusaba de mis labios hasta que me dijo sonriente:

- Espera... ¡tranquilo! ¿cuál es la prisa?...

Lentamente empezó a desnudarme con lentitud y cautela. Al ver mi pecho quiso quitarme el pentagrama que me regalo mi abuela.

- A ver... quítate esto, por favor ¿si?- Me dijo sonriente.
- ¿Por qué?... no pasa nada – le dije.
- Es que esto es del diablo y me incomoda.

Salte espantado de la cama y le pagué para vestirme rápido y salir corriendo. Ella me detuvo con una pregunta:

- ¿Por que te vas? ¿qué sucede?
- ¿Realmente te afecta que porte este pentagrama?
- Si...

Fue entonces que no he vuelto al muelle por el temor de no volverme a topar con el diablo; porque aunque muchos no lo saben, ese pentagrama fue el que me salvo la vida esa noche.